q          La capacitación de adultos funciona, no como una enseñanza académica, magisterial, intelectualista, sino como un aprendizaje vivencial, activo, participante y práctico. En rigor, nadie enseña a nadie. El punto focal no debe ser la enseñanza de un maestro, sino el aprendizaje de los miembros de un grupo.

 

q          No se viene a aprender una cantidad "X" de conocimientos, sino también, y sobre todo, actitudes, habilidades y conductas. El aprendizaje se traduce en desarrollo de habilidades y destrezas y en cambios de actitudes y conductas.

 

q          Para adquirir una habilidad es preciso, primero, apoyarse en una "Actitud de Interés", de apertura hacia el tema en cuestión. Luego aparece la fase de "Adquisición de los Conocimientos" necesarios. Y, más tarde, el "Ejercicio Práctico" de lo aprendido. Sólo tras ese largo proceso se llega a la adquisición de la nueva "Habilidad", a su utilización espontánea y sin esfuerzo. Pero cada fase debe apoyarse en las precedentes.

 

q          Hay que crear una comunidad de aprendizaje entre los participantes; propiciar la dinámica de dar y recibir; vivir los procesos de experimentar, compartir, interpretar, generalizar y aplicar. En el grupo cada uno será factor de cambio para los compañeros. Por ello, el grupo siempre es reducido.

 

q          El conductor del aprendizaje no es un profesor, sino un facilitador, un animador, un coordinador. No es una figura de autoridad; no es “el que sabe”, sino un colega que asiste y ayuda en una búsqueda común.

 

q          El aprendizaje vivencial es significativo; la aportación teórica y la dirección de las prácticas, no están realizadas con base a los programas de alguien, sino de los intereses de los capacitados en el "aquí y ahora".

 

q          Hay que tener presente una precaución: el aprendizaje que implica cambios en la organización de la propia vida tiende a ser percibido como amenaza. Es necesario estar preparados cuando surjan aquí y allá resistencias al cambio; algunas de ellas abiertas, otras sutiles y enmascaradas.

 

q          Independientemente de la intención que tenga una Organización, cuando este sea el caso, al enviar a su personal a tal o cual Taller, esta capacitación queda diseñada para favorecer antes a los individuos que a las instituciones. Aunque esto provocará, naturalmente, que la Organización también se vuelva más eficiente, nuestro enfoque principal se dirige hacia las personas.

 

q          El “Enfoque de Trabajo” que aplicamos, pretende que cualquier participante en un Taller pueda por sí mismo efectuar un análisis de su situación actual y, a continuación, de una forma fácil y sistemática pueda establecer planes y medidas de actuación que le permitan mejorar de forma considerable la Movilización hacia el Rendimiento, propia y del entorno; para, de esta forma, obtener una mayor satisfacción y eficacia en la consecución de los objetivos personales y profesionales.

 

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