A través de la Inteligencia Emocional el individuo se desarrolla profesionalmente y personalmente. Para el buen desempeño del trabajo profesional se requieren conocimientos y habilidades técnicas e intelectuales y personales.


Éstas últimas (habilidades intelectuales) pueden ser cognitivas (se encuentran en el neocórtex del cerebro) y emocionales (se encuentran en el sistema límbico). Ambas ayudan al profesional en su rendimiento, consiguiendo, con las cognitivas una mayor capacidad de análisis y síntesis del tema a tratar, originalidad para la creación de alternativas, habilidad lingüística para desarrollar correctamente el proceso dialéctico de la conversación, pensamiento conceptual, capacidad para solucionar el problema tratado y pensamiento sistémico.


Por otro lado, las habilidades o actitudes emocionales ayudan al profesional en su rendimiento aumentando la confianza en sí mismo, mejorando su integridad (siempre se dice que un profesional debe ser una persona integra), su autocontrol (no cediendo ante presiones y dejándose intimidar), la perseverancia para conseguir sus objetivos en las negociaciones, aumenta la comprensión de las partes entendiendo la posición del otro, mejora sus habilidades para resolver conflictos de actitudes, y aumenta su capacidad de comunicación.


El ser humano consta de un cerebro pensante (neocórtex) y un celebro emocional (sistema límbico), cada uno con su correspondiente lado derecho e izquierdo formando cuatro cuadrantes interconectados.

 

 

 

Lado izquierdo

Lado derecho

Cerebro pensante (Neocórtex)

Analítico
Matemático
Técnico
Lógico
Racional
Práctico

Conceptual
Holístico
Imaginativo
Integrador
Espacial
Intuitivo

Cerebro emocional (Sistema límbico)

Organizado
Orientado al detalle
Tradicional
Fiable
Secuencial

Comunicativo
Emotivo
Sensible
Expresivo
Espiritual
Orientado al logro

 

 

Por otro lado, las dimensiones de la Inteligencia Emocional son intrapersonales e interpersonales. Las intrapersonales ayudan al profesional a tener conciencia de sí mismo (conciencia emocional, conocimiento de uno mismo y confianza en uno mismo), a autorregularse (autocontrol, confiabilidad, actuación en conciencia, flexibilidad y creatividad), y también a motivarse (afán de logro, compromiso, iniciativa y optimismo).

 

Las dimensiones interpersonales mejoran la empatía (comprensión de los demás, orientación hacia el servicio, aprovechamiento de la diversidad), y las habilidades sociales (influencia, comunicación, manejo de conflictos, facilitación de cambios, establecimiento de vínculos, colaboración y cooperación y espíritu de equipo).

La competencia emocional es una capacidad adquirida, basada en la Inteligencia Emocional, que da lugar al desempeño laboral sobresaliente de todo profesional. De todas las competencias emocionales, las que contribuyen al alto rendimiento de un profesional son: autoconocimiento, control del estrés, flexibilidad, motivación al logro, iniciativa, responsabilidad, comprensión, gestión de la diversidad, influencia y capacidad de liderazgo.
 
¡Si quieres desarrollar tu Competencia Emocional, solicita información de los Talleres PsicoSociales (Individuales, Colectivos, Presenciales y/o A Distancia) que realizo para el Desarrollo Personal y Profesional!

 

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