La mayor felicidad del hombre es ser él su causante, gozando de aquello que él mismo ha adquirido.

 

IMMANUEL KANT

 

Recuerda que no puedes huir de ti mismo, pero sí cambiar de actitud, si piensas que, en otro lugar, con otra persona, en otras circunstancias, serías feliz; te equivocas, porque eres tú, y no las circunstancias, la verdadera causa de tu felicidad o de tu desgracia.

 

Querido lector, sé que, así de entrada, no se digiere bien esta reflexión y te encuentras molesto, e incluso enfadado, por esta afirmación que acabo de hacer tan rotunda de que «eres tú, y no las circunstancias, la verdadera causa de tu felicidad o de tu desgracia» y te comprendo, porque a mí me costó bastante tiempo tanto «masticarla» como «digerirla». Mira cómo «respiraba» un paciente cabreado: «A usted le daba yo a mi jefe, a mi suegra y a mi vecino de arriba que se cree Plácido Domingo y Paco de Lucía al mismo tiempo. En mis circunstancias, cualquiera estaría ya en un psiquiatra más loco que una tartana o en la cárcel por haber hecho una barbaridad".

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