Hoy todo es provisional. Pocas cosas perduran en el tiempo. Vivimos tan deprisa que no podemos pararnos a proyectar el futuro de forma sosegada; ni tampoco resolver los problemas del presente con rigor. Los problemas no los solucionamos, los apuntalamos. Hoy todo es precario, efimero, transitorio, cambiante y perecedero: los objetos, las ideas, las relaciones, los proyectos, las soluciones, los deseos, las ilusiones. Y, seguramente, conscientes de nuestra provisionalidad y de lo limitado de nuestro tiempo en la vida, deseamos vivir deprisa, hacer muchas cosas, sentir muchas cosas. Pero, en ese intento ansioso y casi desesperado, sólo conseguimos precipitarnos y hacerlas a medias, vivirlas a medias, sentirlas a medias y correr desbaratadamente sin orden ni concierto hacia ninguna parte. Reflexionemos. Marquemos nuestro itinerario. Levantemos la vista y emprendamos serenamente el camino; pues si sabemos lo que nos aguarda en la meta, por qué tener tanta prisa.
 
Pedro Serrano Martínez
Valladolid
 
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