Si buscas un poco más allá de los síntomas de muchos problemas físicos hasta encontrar el centro del problema, seguramente allí encontrarás el estrés. Incluso cuando no es la causa, el estrés puede actuar como agravante de una enfermedad.

 

Los investigadores creen que el peor problema no es el estrés sino cómo se sobrelleva. Aquellas personas afortunadas que pueden llevar el estrés de manera creativa estarán mucho mejor que aquellas que carguen todo el peso de los problemas sobre sus espaldas.

 

En las personas que no saben llevar el estrés, éste acaba dejando huella, en forma de enfermedades del corazón, úlceras, alergias o confusión mental e, incluso, inestabilidad emocional.

 

 

¿Cuál es el origen del estrés y qué es el dominio del estrés?

 

El estrés es la consecuencia de nuestra reacción ante las cosas que nos suceden y las exigencias que debemos cumplir. ¿Qué dirías si te pidiesen que describieras tu más reciente experiencia con el estrés?. Hablarías, probablemente, de impresiones:

 

q              Sensación de verte apremiado y contrariado porque tienes que hacer mucho trabajo y sólo dispones de un tiempo limitado.

q              Irritación al quedar atrapado en un atasco de tráfico.

q              Angustia porque no tienes bastante dinero para pagar las facturas.

q              Frustración cuando te enteras de que no puedes coger las vacaciones  que habías proyectado.

q              Fastidio porque tus hijos hacen demasiado ruido al jugar.

q              Inquietud a causa de un examen que vas a pasar próximamente.

 

Por consiguiente, el tratamiento del estrés entraña una motivación por trabajar sobre nosotros mismos y sobre los acontecimientos y exigencias que nos incumben. No obstante, dado que de ordinario estamos en condiciones de actuar más efectiva y prácticamente sobre nuestra manera de pensar y nuestras reacciones que sobre los acontecimientos y exigencias en sí, este Taller se centra, en primer lugar, en enseñarnos cómo podemos controlar nuestras reacciones ante tales acontecimientos y exigencias.

 

Esperar que un cambio de nuestras circunstancias reduzca nuestra sensación de estrés, es un enfoque pasivo del problema. Es preciso reconocer que las exigencias “que debemos cumplir” no siempre son externas: las personas aumentan frecuentemente su estrés al exigirse a sí mismas mucho más de lo que otros esperan de ellas.

 

Muchos profesionales se limitan a analizar las sensaciones físicas que se derivan del estrés, tales como nerviosismo, elevación del número de pulsaciones e hipertensión arterial. Por el contrario, en nuestro Taller se estima que las reacciones emocionales son tan importantes como las físicas; porque las personas, al acudir en busca de ayuda para controlar su estrés, explican más sus sentimientos que las reacciones físicas.

 

PERSEO

Licenciado en Psicología

Terapeuta Transpersonal

Life & Executive Coacher

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