La dificultad en la gestión de las emociones puede venir dada por diversas razones: la intensidad de la emoción que siento, la dificultad de desaprender y reaprender nuevos estilos emocionales, el beneficio secundario que me aporta la emoción que siento, el sentido que le doy al cambio emocional, la responsabilidad que estoy tomando de mi vida emocional, las oportunidades que me doy para cambiar, la percepción que tengo de mí mismo y de mi capacidad para regularme, etc.

Las emociones de alta intensidad generan respuestas fisiológicas de gran potencia que nos impulsan a actuar, consecuentemente se generan respuestas conductuales y cognitivas igualmente potentes. Cuánto más alta sea la intensidad de la emoción que vivo, más difícil va a ser regularme en ese instante.

A mayor edad más nos cuesta desaprender hábitos y aprender otros nuevos. Implica esfuerzo, dar sentido al cambio, darnos la oportunidad de experimentar de forma diferente las circunstancias que vivimos y reaccionar ante ellas de forma diferente.

Cuánto más establecidos estén los hábitos en mí y menos sentido tenga el cambio de hábito más dificultad de regulación.

Hay emociones y reacciones emocionales que conllevan beneficios secundarios. Las pataletas de los niños pequeños, por ejemplo, ¿para qué cambiarlas si tras ellas los papás reaccionan como ellos quieren?. Para qué cambiar una reacción o una emoción si resulta que genera las reacciones deseadas en los demás? A más beneficio secundario obtenido por la emoción más dificultad de regulación.

Las personas necesitamos sentirnos seguros. Los cambios casi siempre requieren salir de nuestras zonas de seguridad y probar cosas nuevas. Cuanto más sentido y beneficios encuentre a este cambio más fácil será asumir la inseguridad, y más fácil será la regulación emocional.

Cuanta más inseguridad sienta y más solo me encuentre en el proceso de cambio, más dificultad de regulación.

Algunos se refugian defendiendo que son así y no se puede cambiar su forma de ser. Sin embargo, no se descubrió aún ninguna área del cerebro que diga que no se puede aprender. Así que sin patologías y con “normalidad” funcional toda regulación emocional es posible.

Cuánto más conservador sea con mi forma de funcionar, más dificultad de regulación.

La regulación emocional es una apuesta de superación y mejora personal. Para muchos la superación sólo es para los que tienen la suerte de poder hacerlo, para los más “fuertes”, para los… En realidad la apuesta de superación es solamente para los que se dan el permiso de probar hacer las cosas diferentes. Cuanto más sienta que no voy a poder, más dificultad de regulación.

Cuanto más me sienta responsable de mi vida emocional, más facilidad de regulación.

MIREIA CABERO

Portal de Inteligencia Emocional 

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